4. ESTADO DE QUIETUD

Al meditar en la respiración conseguimos poco a poco serenarnos, herramienta básica para continuar en el proceso de meditación. Como decíamos, no necesitas saber cuánto tiempo tardarás en descansar en el lecho del río. Sólo, inspira, espira. Déjate caer, sin preguntarte cuándo tocarás el fondo de la perfecta quietud. Tarde o temprano, llegarás al fondo, y en él, llegarás al estado de quitud, silencio o vacío.

En el estado de quietud, abandonamos la atención en la respiración, ahora el foco de atención es el vacío, el silencio de la mente. Este estado no tiene por qué ser permanente. Si vuelve un pensamiento, volvemos a la respiración, invitamos al pensamiento con compasión a nuestra casa y sin juicios cuando quiera irse lo dejamos ir, volviendo de nuevo la atención en el silencio.

Descubrirás que en este estado eres consciente del aquí y ahora, sin juicios, con gran lucidez y ecuanimidad. La mente está en calma, pero muy despierta. En este estado de consciencia eres receptivo,  vigilante, estás atento, no reaccionas impulsivamente ante un pensamiento o emoción.

En cuanto aquietamos la mente, en cuanto nuestras emociones, sensaciones y pensamientos ya no nos agitan, encontramos nuestra morada, ya no hay diferencia entre objeto y sujeto. Es lo que llamamos ser conscientes de nuestra consciencia, o lo que otros  expresan como la situación en la que la mente se observa así misma. Somos ola y océano, la pura unidad, la verdadera consciencia. La meditación es la forma de llegar a este estado. Meditar en la respiración es el camino. La meditación nos va produciendo quietud, serenidad. No busques el estado minful de consciencia, llegará cuando tenga que llegar.

Como dijimos, la meditación es el laboratorio, es el gimnasio donde vamos realizando una reestructuración cognitiva. Conforme vayamos practicando, este estado de consciencia irá ocupando momentos de nuestra vida y no sólo momentos de meditación. A medida que practiquemos el cerebro irá cambiando y estaremos lúcidos, ecuánimes, serenos en nuestro día a día. Con una simple respiración, en segundos, podremos perdernos en el silencio. En un abrazo, escuchando un sonido, tocando el pomo de una puerta podremos ser conscientes de nuestra consciencia. Entenderemos más fácilmente nuestras emociones y podremos gestionarlas con mayor lucidez. Nuestro objetivo final no es sentarse a meditar y abstraerse en el vacío, experimentando un chute de dopamina. Nuestro objetivo es acabar con el sufrimiento, ser felices, generar bienestar en nuestras vidas, en nuestro presente.

Hay personas que al realizar el ejercicio se quedan dormidas o abstraídas. No se preocupe, esas cosas pasan. Otras sienten, en ese momento o estado de consciencia un “encantamiento”, momento feliz, fruto de la dopamina. Repito, nada de esto es necesario, lo importante del ejercicio es ir trabajando en tu mente un cambio cognitivo, una nueva forma de ver el mundo y verte a ti mismo. Y esto sí generará un bienestar saludable y duradero en tu vida.

A lo largo del curso iremos practicando diferentes técnicas para conseguir este cambio de visión de la realidad.

ALGUNAS TÉCNICAS PARA LLEGAR AL ESTADO de QUIETUD

El sonido de una campana

El sonido de una campana también puede ser una buena herramienta para pasar de la atención en la respiración a la atención en la consciencia silenciosa. Escuchamos su vibración, que irá desapareciendo poco a poco, y en ese instante en el que ya no hay vibración (silencio), conectamos con nuestro silencio interior: el estado minful.

Un mantra

La mente no puede recital un mantra y tener un discurso mental al mismo tiempo. De ahí que con un mantra los pensamientos vayan cesando y surja fácilmente el silencio. El mantra aaaaaahhhhh que utilizamos para serenarnos con la exhalación puede servirnos de puente entre la atención en la respiración y la atención en el silencio. Acabas el mantra y te abres al silencio.

Otro ejemplo es el mantra ommmm, se recita lentamente verbal o mentalmente. También puede recitarse en la inhalación y en la exhalación. Abandonas la respiración, el mantra queda en un segundo plano y aparece el silencio.

El mantra Hamsa (Ham al inhalar y sa al exhalar) o el matra Om Ah Hum (Om al inspirar, Ah al retener el aire y Hum al espirar) pueden igualmente ser utilizados. Son el puente para llegar al silencio mental, ser conscientes de ser conscientes, el puro silencio, el más bello de los vacíos.

El sonido del agua o de un río, el sonido del mar

Hay montones de apps que utilizan sonidos de la naturaleza para meditar. Te centras en la respiración y cuando estés sereno, con la mente tranquila te abandonas al sonido del agua. Este nuevo foco te llevará a experimentar el silencio mental, el estado de quietud. Serás consciente de tu propia consciencia, serás consciente de estar con atención plena, lúcida y ecuánime, lo que llamamos estado mindful.

El punto de quietud

Santiago Segovia nos muestra una forma diferente de llegar al estado de quietud: el punto de quietud. Lo define como el momento que hay después de la exhalación, justo antes de iniciar una nueva inhalación. En esa breve pausa, en ese pequeño intervalo nuestra mente está vacía, en silencio. Después de experimentar en varias ocasiones dicho punto, dejas de prestar atención a la respiración y prestas atención al silencio de la mente.

Además, Santiago habla de otro punto de quietud entre la inhalación y la exhalación. Ambos puntos de quietud generan un bucle de quietud que al unirlos nos permiten pasar del foco de atención en la respiración al foco de atención en el silencio.

La dificultad de este método es que el punto de quietud forma parte de la  propia respiración  (inhalación – exhalación), por lo que abandonar el foco en la respiración no siempre resulta tarea fácil. Pero es la forma más sencilla de explicar a un iniciado en qué consiste el silencio de la mente. El punto de quietud muestra de forma automática este silencio, aunque sea sólo en pequeños intervalos de tiempo.

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